América Latina

0
242

Nuestra América querida está atravesando tiempos turbulentos. El viento sopla fuerte y no distingue banderas.

Lo ocurrido ayer en Venezuela, con la salida de Nicolás Maduro del escenario del poder, marca un momento delicado, de esos que no se leen solo en titulares, sino en la piel de los pueblos.

Independientemente de si fue criminal o no, ese juicio no nos corresponde a nosotros. De eso se encargan Dios, la Historia y la Justicia, que nunca llegan tarde, aunque a veces caminen despacio. Lo que sí nos corresponde es observar con atención, con responsabilidad y con memoria.

Hoy América Latina vive un temblor político, social y humano. No es solo Venezuela: es el reflejo de una región cansada, herida, pero todavía viva. Una América que busca rumbo entre promesas rotas, intereses externos y la esperanza terca de su gente.

Estamos en una encrucijada. El camino que tome nuestra América en los próximos meses marcará generaciones. O aprendemos de nuestros errores, o los repetimos con nuevos nombres.

La historia se está escribiendo ahora, línea por línea, y nadie puede fingir que no la está viendo.

Que sea la conciencia la que guíe el rumbo.

Porque América Latina no necesita más salvadores, necesita verdad, justicia y dignidad

Like
1